Mientras España sigue empobreciéndose sin pausa, una miserable casta política hundida en un mar de corrupción y de ignominia se dedica a pelearse en un todos contra todos por lo único que les importa: sus intereses bastardos. Más impuestos y nada de recortar gasto, plantea un Rubalcaba enloquecido, en el que ya no confía el 91% de los ciudadanos, y Rajoy con un rechazo del 88%, a palos con Aznar, mientras España naufraga y millones de españoles se empobrecen cada día. Esta chusma despilfarradora y corrupta, que ni siquiera cree en su patria, ha destruido el futuro de España.
En un pasado no lejano, toda persona que después de años de esfuerzos y sacrificios, de sus padres y de ella misma, terminaba una carrera, tenía garantizado un empleo seguro para toda la vida, y lo mismo cabe afirmar de los que empeñaban su esfuerzo en una seria preparación en las escuelas profesionales. Ahora, por la desastrosa gestión y la corrupción generalizada de los distintos Gobiernos del PSOE y del PP, los nuevos españoles ya no tienen garantizado ni un trabajo ni un futuro. Más de la mitad de la juventud nunca encontrará un empleo y o se resigna a vivir con sus padres o tiene que emigrar. El único porvenir está en las juventudes de partido, es decir, en el nepotismo y en la corrupción.
Y no crean los ilusos que esta triste realidad es pasajera, nada más lejos: es también válida para aquellos niños que hoy están en primaria y secundaria, llenos de ilusión y de vida pero sin ningún porvenir, porque sus padres han resultado ser unos ignorantes que ni siquiera ven lo obvio o unos cobardes incapaces de defender su futuro. Cuando estos niños terminen sus carreras, después de haber sufrido privaciones sin cuento, sin ayudas para libros, sin ayudas comedor, sin becas y con recortes de todo tipo, desembocarán en el pantano donde hoy se hunde la generación anterior porque tampoco encontrarán trabajo.
Pero sobre todo hay que tener muy presente que los miserables que gobiernan España son los saqueadores sistemáticos de los españoles. A los más humildes reduciéndoles ayudas, pensiones, desempleo y salarios, hasta llevarlos a la miseria y al hambre; y a la clase media expoliando sus rentas con impuestos confiscatorios y robándoles su patrimonio con IBI escandalosos e impuestos de Patrimonio inexistentes en el resto del mundo, hasta convertirlos en parias, mientras los ricos están exentos de impuestos a través de las sicavs. Hay que estar ciego o loco para seguir votando a estos desalmados.
Roberto Centeno
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