La expropiación de Repsol YPF para nada es un ataque contra España, ya que se trata de una entidad privada de distintas nacionalidades. Que esta compañía sea defendida por el Gobierno de Rajoy cabe tildarlo de vergonzoso. Más del 50% de la multinacional es propiedad de capital extranjero y, además, sólo declara en España el 25% de sus beneficios totales en el mundo.
En este conflicto están enfrentados intereses de Argentina y de sujetos privados de distintas nacionalidades, entre ellas española. No se trata, pues, de ningún ataque contra España, es una compra totalmente legal de Argentina. Es lamentable que, con la que está cayendo en el Estado Español (recortes, paro, etc.), el Gobierno se preocupe por una empresa privada y sus adinerados accionistas.
Tal vez lo mejor sería imitar a Argentina y recuperar determinadas empresas privatizadas para ponerlas al servicio de los españoles en su conjunto. Pero eso seguro que no se les ocurre.

