La miseria que asola la campaña para las elecciones autonómicas en Catalunya (28-N) está adquiriendo tintes insoportables. No ya sólo por los continuos cambios de discurso de un mismo partido dependiendo del sitio y la concurrencia, donde exponen sus mentiras una y otra vez a ver si cuelan (Goebbels, genio y figura) para cazar votos no se sabe a ciencia cierta de quien [a estas alturas, parece que aún existen personas que "se creen" algo de los políticos... -¿parece un mal chiste, no?- ¿o se trata de ver debates televisivos viles, regodearse contemplando nauseabundas cuñas electorales de pesadilla -que pueden incluir bailes posesos de autoafirmación entre los alucinados políticos/as-, o bien gusta de ir a mítines a pasar el tiempo como se podría pasar viendo la última patraña de Belén Esteban)? Pues sí señores/ras, así es el nihilismo que impera hoy día, la enfermedad que asola un sistema memocrático en los estertores.
No hay quién resista a esta clase política: Montilla (ojalá fuera el vino) ha pasado de suscribir posiciones claramente independentistas/soberanistas (¿hay más vocablos para lo mismo? bufff) como pecident de la Generalitat -Estatut y demás mosergas- (nadie en su sano juicio, supongo, podía creerle con esa cara inexpresiva) -presionado por Puigcercós y su banda de soberanistas desorientados- a situarse ahora "estratégicamente" en posiciones ¡de claro tinte españolista! ¿Está preparando ya la oposición a CIU porque se sabe perdedor y no ve ya de donde arrancar votos?: Cinturón rojo... buf... qué mal huele; ¿les meten alguna droga en la bebida a algunos votantes? Y él tan tranquilo, claro. Vaya jubiliación que le espera, piensa (un chorizo de los buenos). A sus anchas. Ni se inmuta. Impasible... pero con los bolsillos llenos.
Luego está -tiemblen ustedes- Artur Mas, el candidato de CIU, favorito claro -Dios santo, y lo dice un ateo-, con su discurso ultraliberal -en catalán eso sí: ¡miles le votan sólo por esto!-, dispuesto a echar el resto para cargarse el estado del malestar catalán y para favorecer a su clase social (hay gente que aún piensa: "aquests són els únics que defensen Catalunya" -a una parte de los catalanes, a los ricos, hay que añadir, pero eso parece no importar pues como lo dice en catalán (uf, todos salvados) ... hasta que importe-. Sólo un apunte: Durán Lleida, el ala más extrema, derechista y católica de la coalición CIU apela a la familia -sí, como lo oyen- para cargar en ella toda la responsabilidad económica con el fin de liquidar La Ley de la Dependencia -y de rebote toda ayuda a las personas de rentas medias-bajas (una de las pocas leyes decentes, todo hay que decirlo, que impulsó ZP y luego el Tripartit), descargando así a la administración catalana de esa rémora. Se trata de sustituir los servicios sociales por la familia. En plata, CIU quiere liquidar el Estado del Bienestar -el poco que ha existido- y mandar al infierno a más de la mitad de los catalanes -no a sus catalanes-. Hay que crear una etnia de emprendedores dispuestos a trabajar 15 horas diarias sin rechistar -sábados incluidos, ¡faltaría más!- creando una productividad estratosférica para salir de la crisis. ¡PERO SI LA CRISIS ES EL CAPITALISMO Y SU DINÁMICA! Ellos ya lo saben pero piensan: que reviente todo, hasta sus hijos.
Continuaremos. Descansen en paz....